En verano, nuestras plazas se llenan de algo más que sol y alegría: se llenan de compromiso, de sabores auténticos y de historias que nacen en la tierra. Vuelven las Ferias Ecológicas de Verano, y con ellas, una oportunidad única para encontrarnos con quienes cultivan futuro.
De agosto a octubre, 12 municipios vascos abrirán sus puertas al producto ecológico local: Zigoitia, Zarautz, Zumaia, Donostia, Orereta, Algorta, Zerain, Azpeitia, Mungia, Gasteiz, Durango y Eibar. En cada uno de ellos, las personas productoras y consumidoras se dan cita en un espacio que va mucho más allá de la venta. Es un punto de encuentro para repensar cómo nos alimentamos, cómo cuidamos la tierra y cómo queremos vivir.
Más que ferias: experiencias que conectan
Las Ferias Ecológicas no son solo una sucesión de puestos. Son espacios donde el conocimiento se comparte, donde la curiosidad se enciende y donde el paladar se educa. Este año, además de los mercados, habrá showcookings, catas y charlas en torno a los alimentos ecológicos. Actividades pensadas para disfrutar, sí, pero también para generar conciencia.
Porque cada conversación con una persona productora, cada alimento que probamos con calma, es una oportunidad para entender todo lo que hay detrás: una manera de producir que respeta el medio ambiente, que apuesta por la salud, y que fortalece nuestras economías locales.
Estas Ferias Ecológicas de Verano son fruto del compromiso y la colaboración entre quienes creen en otra forma de producir y consumir. Están organizadas por las asociaciones Bionekazaritza (Araba), Ekolur (Bizkaia), Biolur (Gipuzkoa) y Marisatsa, con el apoyo del Consejo de Agricultura y Alimentación Ecológica de Euskadi (ENEEK-Ekolurra). Además, cuentan con la implicación de los ayuntamientos y de diversos grupos de consumo locales, que hacen posible que cada feria sea una experiencia compartida entre el campo y la plaza.
Tres décadas sembrando conciencia
Hace 30 años, estas ferias eran casi el único camino para acceder a alimentos ecológicos. Hoy contamos con más canales —grupos de consumo, tiendas especializadas, plataformas online—, pero su valor sigue intacto. Son espacios insustituibles para sostener las producciones a pequeña escala, promover la soberanía alimentaria y cuidar el tejido rural.
Las ferias han crecido con la ciudadanía y siguen siendo un puente directo entre quienes producen y quienes consumimos. Un lugar donde la compra se convierte en acto consciente, económico, cultural y medioambiental.
Euskadi, tierra ecológica en crecimiento
Los datos lo confirman: en 2024, la superficie agraria certificada en ecológico ha crecido un 18 % y ya alcanza las 12.688 hectáreas. Aunque aún estamos lejos del objetivo europeo del 25 % para 2030, el camino está trazado. Gipuzkoa ha liderado el crecimiento proporcional, mientras que Álava sigue siendo el territorio con mayor superficie certificada.
Además, ya son 768 las personas productoras inscritas en ecológico en Euskadi. Profesionales que eligen cultivar respetando los ciclos naturales, sin pesticidas ni fertilizantes químicos, y bajo la garantía de certificación oficial —reconocible por la hoja verde europea—.
Una invitación a actuar desde lo cotidiano
Detrás de estas ferias hay una llamada clara: acercarnos, descubrir y actuar. Porque cada compra cuenta. Y porque consumir ecológico no es solo una decisión alimentaria, es una elección que impacta en el territorio, en el clima, en nuestra salud y en las condiciones de vida de quienes trabajan la tierra.
Las Ferias Ecológicas de Verano son una puerta abierta. A lo local, a lo justo, a lo que importa.
Este verano, ven a la plaza. Degusta, pregunta, conecta. Y da un paso más hacia una alimentación que cuida.
Ekologikoa, dena hobetzeko.
Aviso de Cookies
Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia de usuario y para fines analíticos o estadísticos sobre su utilización.
Puedes obtener más información en nuestra
politica de cookies.
Básicas
Analíticas