Laurita Siles: «Muturbeltz es un proyecto de vida que entrelaza arte, diseño y territorio» 

Nirea
Abr 07 2025

Entrevista a Laurita Siles, fundadora de Mutur Beltz

Laurita Siles es una artista multidisciplinar que ha encontrado en la lana y en las tradiciones rurales un medio de expresión y de recuperación del patrimonio cultural. Nacida en Marbella y viviendo entre Carranza y el Puerto Viejo de Algorta, su trayectoria le ha llevado a explorar la relación entre arte, naturaleza y memoria colectiva. Licenciada en Bellas Artes y Doctora por la UPV/EHU, su trabajo ha sido reconocido con becas y residencias internacionales, consolidando una práctica artística que fusiona investigación, experimentación y compromiso con el territorio. A través de Mutur Beltz, Laurita ha impulsado un proyecto que revaloriza la lana de oveja carranzana de cara negra, conectando la creación artística con la conservación de saberes tradicionales. 

Mutur Beltz es, en sí, una historia de amor que surge cuando Joseba y yo nos conocemos y unimos nuestras pasiones. Yo vengo del mundo del arte y él, de una familia de pastores. Su abuelo y bisabuelos fueron pastores, su abuela fue quesera y su padre, aunque tuvo que trasladarse a la ciudad por trabajo, siempre mantuvo el rebaño, convirtiéndose en un relevo generacional. 

Mutur Beltz es también un proyecto de vida que entrelaza arte, diseño y territorio. Su propósito es promover el oficio de pastor y pastora y proteger a la oveja carranzana de cara negra, una especie en peligro de extinción. No somos una marca al uso, sino una red, una forma de hacer que nace en lo rural y se extiende a diferentes ámbitos. Creamos piezas únicas con lana mediante procesos artesanales, pero también impulsamos la gestión cultural desde el medio rural, a través de residencias artísticas, charlas y talleres. Buscamos descentralizar las prácticas artísticas contemporáneas y llevarlas a los pueblos del Valle de Carranza. 

Desde la experiencia de vivir en lo rural y conocer el sector de primera mano. Yo no me dedico a ello, son Joseba y su padre quienes cuidan el rebaño de casa, pero sí estoy en contacto directo con las ovejas. Conocer esos ritmos, conocer también los ritmos del caserío, de la autogestión. Cuando toca la época de la hierba, cuando toca la época del ordeño, cuando toca la época de la esquila…ahí nos movilizamos a nivel familiar. La naturaleza marca los ritmos de las labores del hogar. 

Eso por un lado, y por otro, a nivel laboral, desde 2020 soy autónoma y me dedico íntegramente a diferentes actividades de Mutur Beltz: diseño, gestión, producción de eventos, diseño de productos y su confección. 

Es un proyecto muy pequeñito. En este último año hemos recibido algunos reconocimientos que nos dan impulso para seguir trabajando, porque esto es una lucha. Si hubiéramos buscado rentabilidad, habríamos elegido la vaca en lugar de un ganado menor. Y habríamos optado por la leche, no por la lana vasca, que nunca ha tenido un recorrido histórico en la industria como tal. Es un proyecto que tiene mucho de político, de social y de cultural. 

Antes de conocer a Joseba, en mi forma de crear y contar relatos a partir de mi práctica artística, siempre han estado presentes elementos como la bicicleta, que para mí es un eje fundamental para las ciudades del futuro o del propio presente. También he trabajado en proyectos sobre el pequeño comercio. 

Además, mi tesis doctoral trataba acerca del uso del folclore en el arte contemporáneo. O sea, de cómo artistas contemporáneos cogen algún elemento de su folclore popular y lo llevan a un museo o a una galería. En ese aspecto, no solo hablaba de artistas coetáneos que hacen eso, como puede ser el niño de Elche con el cante flamenco, o Itziar Ocariz con el Irrintzi, sino también de mi propia práctica artística. Y mi tesis, de alguna forma, en las conclusiones acaba hablando de Mutur Beltz, en el sentido de que acababa un proyecto de vida que era la tesis y empezaba otro: Mutur Beltz.  

Ha habido de todo, pero en general ha sido muy positiva. Al principio hubo cierta reticencia, algo natural por la novedad. Pero, con el tiempo, hemos recibido el reconocimiento de muchas personas, desde gente cercana hasta los pastores con los que trabajamos actualmente y a quienes recogemos la lana. 

Y, bueno, este último año hemos tenido un montón de reconocimiento, tanto a nivel local, como el Premio Karrantza Naturala, que da el ayuntamiento cada año a un proyecto local, como a nivel nacional, en los Premios Nacionales de Artesanía. 

 Pues, la oveja carranzana es, bueno, por un lado, es una oveja que lleva el nombre del valle. Eso ya dice mucho. Detrás de esta raza, hay toda una cultura vinculada al pastoreo: las herramientas, las costumbres del pastor y la vestimenta, elementos que forman parte de una tradición que va más allá de la ganadería. Además, todo ese paisaje, y todo lo que conocemos ahora, lo bonito que es Carranza, ese verde característico de Vizcaya…es gracias a la oveja. Una oveja que transforma el monte, dándole un verde único. Es un animal que hay que cuidar y hay que preservar. 

Bueno, me encantó como… el llevar la lana al deporte. Hay teorías que dicen que la pelota vasca la inventaron los pastores en el monte, porque la pelota en sí tiene un 60% de lana. Entonces, el pensar… “vale, el textil lo hemos conseguido, ¿pero qué podemos hacer más?” Y dije: “hacer pelotas”. Y me dediqué a mandar ovillos a un montón de artesanos de pelotas y los hermanos Zulaika nos respondieron  y ahora nos compran unos 10 kilos al año de lana para hacer sus pelotas. Es una pasada. 

La colaboración que hicimos con Mugaritz fue inesperada también. Ellos mismos nos llamaron diciendo que llevaban tiempo queriendo hacer algo con lana. Y bueno, la lana de Mutur Beltz estuvo presente en el menú del 25 aniversario del restaurante Mugaritz, de Alta Cocina. 

Entonces, como decíamos, pues una lana que antes se tiraba, ahora está en restaurantes de Alta Cocina y en el deporte. Entonces, pues, ahora que se lleva el I+D vamos a darle al coco y a la creatividad, ¿no? Que las materias primas locales no se deben tirar… 

 La verdad es que estoy muy contenta, agradecida y emocionada. A mí me ha hecho especial ilusión el premio de Carranza, porque dicen que nadie es profeta en su tierra, y recibirlo del propio pueblo tiene un significado especial. Además también hemos pasado por momentos duros porque a veces son proyectos que no te los crees ni tú, pero, tiras para adelante. Así que muy agradecida, muy contenta y con fuerza para seguir. Y luego el pellizquito económico, pues, siempre viene bien. 

El mayor logro para mi es, que el proyecto venga de la mano de mi hija. Luz nació en el 2018 y la primera residencia artística en la que hilamos lana fue en 2017. El llevar un proyecto de esta envergadura con mi hija ha sido muy especial. Ser madre no te quita de hacer arte y de hacer cultura. Ese es igual el mayor logro, ¿no?  

Para mí crear y criar son dos cosas a las que les tienes que dar mucho amor y parecen incompatibles. Entonces, poderlas hacer compatibles, pues, yo creo que es un gran logro como mujer y como artista. 

Bueno, intentamos crear esos lazos y romper esas dicotomías a través de un diálogo, intentando hacerlo de la forma más natural y a través de la cultura. Un ejemplo de esto es la residencia artística, donde invitamos a artistas a que vengan con el resto de pastores al Valle. Todos los años hacemos una comida entre artistas y pastores. Entonces, de alguna forma, también la comida y el vino hace que esas conversaciones primeras entre artistas y pastores se lleven de una forma festiva y natural.  

Además, también hacemos exposiciones. El año pasado, por ejemplo, estuvimos en la sala de exposiciones de la Facultad de Bellas Artes. Luego, también vamos a muchos sitios a dar charlas… 

Colaborar con otros artesanos, por ejemplo. Y luego… sí que estamos investigando y trabajando en nuevos productos. Así que nuestros destinos de vacaciones suelen ser siempre fábricas, donde poder probar si es posible producir algo de nuestra lana.  

Este año hacemos nueve años de residencia artística y el próximo año son diez. Y sí que estamos trabajando en la décima edición ya porque queremos hacer algo chulo. 

Aún no sabemos si haremos una reunión interna y sentarnos para decir: ”hemos llegado a diez años, ¿se acaba la residencia artística o qué sigue ahora?”. Entonces estamos en ese punto.

Noticias, Red Nirea

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