Entrevista a Larraitz Waliño, alcaldesa y ganadera en el Valle de Arana y participante activa de Nekazariak Eskolan
La vida en el medio rural no solo es un modo de subsistencia, sino también una elección y un compromiso con el territorio. Larraitz Waliño lo sabe bien. Ganadera en Kontrasta y alcaldesa del Valle de Arana, ha encontrado en la ganadería no solo su profesión, sino también una forma de vida que defiende con pasión.
Desde hace dos años, participa en el programa Nekazariak Eskolan, coordinado por Hazi, donde acerca a las aulas la realidad del sector primario. En esta entrevista, hablamos con ella sobre su trayectoria, la necesidad de relevo generacional en la ganadería y cómo acercar el mundo rural a los más jóvenes.
Larraitz, cuéntanos, en este entorno en el corazón de la Montaña Alavesa, ¿cómo comenzó tu camino en la ganadería? ¿Qué te llevó a dedicarte a esta profesión?
Desde siempre me han gustado los animales. Aunque mis estudios los enfoqué hacia la agricultura, que también están estrechamente relacionados con la ganadería. Primero cursé un ciclo de paisajismo y medio rural. Luego me formé en la Universidad en Ingeniería Agrónoma. Entre tanto, conocí a mi pareja, que se dedica también a la agricultura y a la ganadería familiar. Y me incorporé enseguida a las labores con muchas ganas. Ahora me encanta lo que hacemos, el hecho de trabajar las tierras para conseguir abastecer las necesidades de alimentación para el ganado y formar así como un ciclo cerrado, pues eso produce satisfacción en uno mismo, claro.
Tu producción de carne de vacuno sigue los estándares Eusko Label y Baserria Km0. ¿Qué significan estos sellos en cuanto a calidad y sostenibilidad?
Sí, pertenecemos a la cooperativa de Baserria Km0 y a su vez cumplimos con los estándares de calidad Eusko Label, que principalmente se refieren a que el animal sea nacido y criado en el País Vasco, entre otros requisitos como la raza, la alimentación y el bienestar animal.
Además de tu labor como ganadera y alcaldesa, formas parte de la Asociación de Desarrollo Rural (ADR) Izki. ¿Cuál es el papel de esta asociación en la comarca y en el desarrollo del sector primario?
Aquí las ADR son el principal referente en el desarrollo rural de las comarcas. Cada comarca tiene una ADR distinta; en nuestro caso, como has dicho, es la de Izki. Se reconocen como instrumentos de participación y colaboración entre los ámbitos económico y social. Es decir, impulsan el apoyo a iniciativas locales, comarcales e incluso supra comarcales.
En el sector agrario, cada vez se habla más de la necesidad de personal cualificado. ¿Crees que hay suficiente relevo generacional en la ganadería?
Creo que hay buena formación en este sector, pero a los jóvenes les es muy difícil incorporarse a esta profesión. Los niveles de exigencia en normativas y burocracia son muy altos en relación con la rentabilidad, que es baja. Esto hace que empezar de cero sea complicado y también poco atractivo. Y por lo tanto, también afecta al relevo generacional. Hay algunos impedimentos para entrar, pero bueno al final tienes que cumplir ciertos requisitos para poder estar en el sector.
De acuerdo, y aparte de estas barreras de entrada, ¿qué retos enfrenta la profesión?
Uno de los retos también es la competitividad con lo que viene de fuera, ya que no están regulados con la normativa que tenemos aquí. Esto provoca una competencia principalmente en precio. Enfrentarse a eso supone un desafío. Por eso se realizan campañas para incentivar el consumo del producto local.
Llevas varios años participando en el programa Nekazariak Eskolan, acercando el sector agroalimentario a las nuevas generaciones. ¿Cómo fue tu primera experiencia en el programa? ¿Qué te motivó a sumarte a esta iniciativa?
Me considero una persona valiente y echada para delante. Cuando me propusieron participar en Nekazariak Eskolan, no me lo pensé dos veces porque sé que estas pequeñas charlas informativas sobre el primer sector son muy importantes para la nueva generación.
La primera vez que participé fue una experiencia muy positiva. Aunque al principio tenía algunas dudas sobre si me sentiría a gusto, me encanta ver el interés de los chavales y chavalas y las preguntas que hacen. Siempre intento que participen lo máximo posible para hacer las charlas más amenas. También suelo complementarlas con materiales físicos, como semillas, para que las toquen y comprendan de dónde viene la alimentación. Además, les enseño cómo se identifican los animales por los crotales y lo que eso implica en la cadena desde la granja hasta la casa.
Como ganadera, ¿qué mensaje principal intentas transmitir a los niños y niñas en estos talleres?
Básicamente, se trata de dar a conocer un poco lo que está oculto: la agricultura y ganadería local, lo nuestro. Les abro un poco la vista y la mente, ¿no? Y sobre todo, les explico la importancia de identificar los sellos de calidad propios del País Vasco.
¿Crees que este tipo de programas pueden ayudar a despertar vocaciones en el mundo rural?
Despertar el interés es posible, pero el verdadero desafío está en mantenerlo y consolidarlo a largo plazo. Como hemos comentado antes, está complicado por las normativas y no es tan atractivo en ese sentido, pero bueno. Al final, lo importante es abrirles un poco la mente y que vean otras realidades. Básicamente, es para que sepan que la agricultura y ganadería son trabajos esenciales, relacionados con lo que todos consumimos, con lo que comemos. Eso es lo importante.
Para terminar, ¿cómo puede la sociedad apoyar a producciones locales como la tuya y fomentar el consumo de cercanía?
Esto se logra principalmente haciendo un uso de nuestros productos locales e identificándolos por sus sellos de calidad. Siendo conscientes también de que una mayor calidad en estos productos suele conllevar precios algo más elevados.
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