Entrevistamos a Sergio Martínez de Rituerto, productor de miel en Apellaniz y miembro desde una década de Nekazariak Eskolan
Sergio Martínez de Rituerto es un apicultor que defiende la apicultura como una actividad esencial para el medio ambiente y para la preservación de la tradición rural. Criado en Apellaniz en una familia que siempre tuvo colmenas, su amor por las abejas y por el trabajo en el campo surgió de una manera natural, siguiendo los pasos de sus padres.
Desde hace diez años, Sergio también se ha convertido en un defensor del mundo rural en las escuelas, participando en el programa Nekazariak Eskolan, con el propósito de acercar a la gente joven la realidad del mundo rural y despertar su interés por una vida más conectada con la naturaleza.
Sergio, cuéntanos un poco sobre ti. ¿Cómo y cuándo surgió tu pasión por la apicultura en Apellaniz? ¿Cuáles fueron tus principales desafíos?
Desde pequeño, en casa de mis padres siempre hemos tenido colmenas. Al final, es algo que ves desde niño, por lo que surge de una manera bastante espontánea. Tener colmenas en casa hace que todo esto se convierta en una continuación de lo que había, en seguir con la tradición familiar.
Apellaniz, al ser un parque natural con una gran extensión de bosque, las colmenas hacen que estén alejadas de productos agrícolas como girasoles o colzas, que al final hacen que las mieles no sean tan puras. Sin embargo, el mayor desafío ha sido la comercialización, especialmente al empezar a producir a mayor escala y encontrar mercados para venderla.
¿Cómo es el proceso de producción de la miel, desde el cuidado de las colmenas hasta que llega a nuestras casas? ¿Cuáles crees que son los beneficios de consumir miel local?
El proceso de producción de miel comienza en otoño, asegurando que las abejas tengan suficiente alimento para el invierno. En primavera, se les proporciona espacio para almacenar la miel, un proceso que requiere paciencia y cuidado. Optar por miel local no solo garantiza calidad y confianza en el productor, sino que también evita la falta de trazabilidad de muchos productos importados, que pueden generar confusión sobre su autenticidad.
¿Qué consejo le darías a alguien que está pensando en iniciarse en la apicultura?
Le recomiendo que empiece primero con pocas colmenas, para ir cogiéndolas el tiento y ver cómo se maneja con ellas. Animarle a que ponga abejas, porque cada vez hay menos gente que tiene colmenas. La mayoría de los apicultores son mayores, la edad media es alta y, poco a poco, el sector tiende a desaparecer. Dependiendo del número de colmenas no requieren mucha dedicación. Si son pocas, se puede considerar un hobby como cualquier otro.
Llevas más de diez años participando en el programa Nekazariak Eskolan y fuiste parte del primer grupo de baserritarras que se sumó a esta iniciativa, acercando el mundo de la apicultura a la gente más joven ¿Cómo recuerdas aquellos inicios y qué te motivó a participar en el programa desde el principio?
Ya han pasado diez años…(risas). Desde el inicio, mi objetivo ha sido acercar el mundo rural a los colegios tratando de primera mano con esos niños y niñas de once o doce años y mostrar que hay vida más allá de las ciudades. Al principio, hablaba en general sobre el sector primario y el producto de kilómetro cero, pero con el tiempo he enfocado más en la apicultura. Cada año adapto el contenido, incorporando temas actuales como el cambio climático o los aerogeneradores, para concienciar a los niños sobre su impacto en el medio rural. Al final es dar a conocer el sector primario y que vean que hay otra cosa aparte de las ciudades. La gente está un poco alejada del mundo rural.
¿Qué crees que es lo más importante que la juventud debería conocer sobre el trabajo en el medio rural y la producción de alimentos?
Yo creo que, con que sepan que eso existe, ya es un logro. Que sepan que hay algo más aparte del colegio y los centros comerciales. Porque parece que todo gira en torno a eso, y luego a la tablet y al móvil… Con que conozcan que existe algo más y que, quizás en un año, dos, o en cinco, se acuerden y muestren cierto interés por acercarse al mundo rural, eso sería suficiente. Tampoco se trata de que entiendan algo muy técnico sobre las abejas, como cuánto les cuesta nacer o cómo se produce la miel, sino simplemente que sepan que existimos, ¿no?
La apicultura es un sector clave para el equilibrio del ecosistema. ¿Cómo explicas a la ciudadanía más joven la importancia de las abejas y su impacto en el medioambiente?
Las abejas son los polinizadores más importantes por excelencia del mundo natural. Polinizan la mayor parte de los árboles, tanto frutales como silvestres. Si desaparecen las abejas, la producción de estos productos disminuiría drásticamente. Hay una frase que se le atribuye a Einstein, que dice que en dos años desaparecería la humanidad si no hubiera abejas polinizadoras.
Por ello, trato de hacerles ver la importancia de mantener los ecosistemas para que los animales que viven hoy en día puedan seguir existiendo. Y claro, los animales, al igual que nosotros, que ponemos o quitamos la calefacción, necesitan generaciones y generaciones para poder adaptarse a cambios climáticos tan drásticos que, en muchos casos, no logran adaptarse.
En un momento en el que cada vez hay menos relevo generacional en la apicultura, agricultura y la ganadería, ¿qué papel crees que juega la educación en despertar el interés por estos oficios?
Creo que es importante, porque siempre hay quienes, sin contacto previo con el mundo rural, deciden cambiar de vida y dedicarse al campo. A menudo, quienes vienen de la ciudad muestran más interés y compromiso, ya que conocen ambos mundos. Aquí, la realidad es que, con la falta de relevo generacional, cualquier persona con ilusión es bienvenida, ya sea para trabajar con abejas, cabras o lechugas.
Para terminar, ¿dónde podemos encontrar tu miel y cómo podemos apoyar a productores como tú?
En ferias, en restaurantes de la zona, como Izki, que ofrecen productos locales, o en la panadería de Mendialdeko Ogia, que trabaja con productos locales de kilómetro cero, como miel, patatas o castañas en temporada. Las personas también pueden acercarse a los pueblos, y encontrar productos como patatas o miel en venta. Al final yo creo que estamos ahí, solo se trata de buscarnos, ¿no?
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